miércoles, 23 de febrero de 2022

UN ERRÁTICO CASADO PRECIPITA LA IMPLOSIÓN DEL PP

El errático liderazgo de Pablo Casado al frente del Partido Popular, muy condicionado por la pujanza de la ultraderecha de Vox, el populismo ultraconservador de Ayuso, y sus cada vez más radicalizados entornos mediáticos, ha saltado por los aires con una virulencia inusitada. Su falta de un claro compromiso institucional, sus vaivenes estratégicos, el fracaso del forzado adelanto de los comicios en Castilla y León, y el pulso interno que desde hace tiempo ha mantenido con Ayuso -con acusaciones cruzadas de corrupción y espionaje entre otras lindezas- han precipitado su salida de la presidencia del PP. El hecho de que los barones y principales líderes peperos, con sus terminales mediáticas a la cabeza, hayan forzado el fin de Casado por denunciar públicamente a la presidente madrileña de prácticas cuando menos inapropiados -al adjudicar contratas a su entorno familiar- sin verter un solo reproche hacia Ayuso, da buena cuenta de hasta qué punto la corrupción es consustancial a su partido. Todo apunta a que será el gallego Núñez Feijoo quien asuma el próximo liderazgo popular.

Se hace  a la vez evidente, el daño y desafección que lo ocurrido provoca al sistema democrático, favoreciendo, por contra, a los populismos y a quienes cuestionan la legitimidad institucional. Por su parte, Pedro Sánchez, ha reiterado el compromiso de su Gobierno con la estabilidad institucional y, tras recordar el sentido de Estado del PSOE, ha anunciado que no habrá ningún adelnato electoral.